Mujer nudista reaparece por las calles de Coronel Oviedo

  • El caso de María Gabriela Ojeda, es común y conocido para un gran porcentaje de la población ovetense, debido a los constantes episodios protagonizados en los últimos dos años.
  • La misma, sufre de trastornos emocionales y psiquiátricos, resultado de una serie de hechos que marcaron su vida. Ha sido asistida en innumerables ocasiones por particulares y organizaciones civiles.
  • Amén de haber sido internada en el Hospital Psiquiátrico Nacional (Neuro) y registrar leves mejorías, tras un alta médico, de vuelta retornó a las calles con su tendencia nudista, alramando a la población.

Maria Gabriela, fue diagnosticada con trastornos emocionales, con tendencias psiquiátricas e incluso suicidas. // Atilio Alarcón

En pleno lunes lluvioso, las calles de Coronel Oviedo fueron sorprendidas de vuelta por la presencia nudista de una joven, María Gabriela Ojeda, de unos 27 años de edad, su caso ya no es desconocido para muchos habitantes de la ciudad, ya que ésta es una práctica constante de la mujer.

Gabriela, fue diagnosticada con trastornos emocionales, con tendencias psiquiátricas e incluso suicidas, en algún momento dado, a lo largo de los dos últimos años, cuando su situación se hizo pública, debido a sus apariciones permanentes en varios espacios públicos, la primera de todas, en adyacencias del estadio el Cerrito, con intenciones suicidas, luego de que fuera separada de su hija menor de edad, por representar un peligro para la misma.

Oriunda de Mauricio José Troche, Departamento de Guairá, buscaba refugio y contención en las calles ovetenses, donde en más de una ocasión incluso, antes que ser ayudada, fue víctima de abusos, de toda índole, según se llegó a denunciar y evidenciar. Esto no hizo otra cosa que empeorar su ya sensible estado de salud emocional, resultado de una infancia traumática, al interior de una numerosa familia y un padrastro aparentemente abusador.

La misma en varias ocasiones fue asistida por particulares y organizaciones civiles, siendo derivada hasta el servicio de salud mental del Hospital Regional, incluso fue acogida en varios hogares transitorios o casas de acogida, por familias, de quienes la final de cuentas siempre lograba escapar.

Desde representantes públicos (concejales municipales), hasta profesionales de salud mental, abogados, hasta la Coordinadora de Equidad de Género y Derechos Humanos del Departamento Caaguazú la han asistido, logrando su internación en el Hospital Psiquiátrico Nacional (Neuropsiquiátrico), donde tras recibir atención especializada, logró ser dada de alta, ante mejoras en su salud emocional.

Sus recaídas permanentes son producto de la falta de tratamiento y seguimiento clínico adecuado, por desinterés de la propia paciente o desidia de sus familiares, ante ésta última aparición, lunes 7 de enero, se plantean extremar medidas, y la única salida más viable sería reingresarla al Hospital Psiquiátrico, para un tratamiento más complejo.

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