Machetazo, ¿desleal con sus clientes?

  • El supermercado de Coronel Oviedo, habría incurrido en una práctica de consignación de precios diferida, entre lo que se expide en fiambrería y lo que cobran en caja, denuncian.
  • Un comprador, adquirió un producto por valor de G. 10.500, según se expide en el sector de fiambrería, en caja este costo trepó a G. 11.183, es decir, G. 683 más, lo que generó malestar en el afectado.
  • Este tipo de prácticas sería recurrente en el supermercado, de acuerdo a experiencias anteriores similares del denunciante, hasta que éste fue notoriamente evidente.
Ticket de pesaje expedido con un costo específico (i), comprobante de pago en caja con cerca de G. 700 más (d). //Gentileza

A través de fotografías remitidas por un seguidor de Oviedo Press, hasta nuestra sección #TuDenuncia, exterioriza una experiencia que le generó malestar el pasado viernes 1 de febrero en la sucursal de Coronel Oviedo del Supermercado Machetazo, al momento de pagar por dos productos adquiridos.

Y es que, según el relatorio y lo que se puede visualizar en los tickets de pago y pesaje, fue hasta el local comercial a los efectos de adquirir pan de viena y panchos, como lo hace ocasionalmente, sin mayores sobresaltos, nos cuenta.

Al llegar al sector de fiambrería, solicitó medio kilogramo de panchos, de una marca específica, cuyo costo es de G. 20 mil por kilo, al pesar el producto, le fue entregado 525 gramos de panchos, que totalizaba G. 10.500, más adelante se hizo con un paquete de pan de viena, cuyo costo es de G. 3.450.

A la sumatoria individual, la transacción totalizaba G. 13.950, lo que trepó a G. 14.633, de manera llamativa, por lo que solicitó explicaciones a la cajera, ésta le mostró en su monitor de computadora, que el pancho en cuestión costaba G. 21.300 por kilogramo y no G. 20 mil, por lo que de un inicial G. 10.500, el producto pasó a costar G. 11.183, casi G. 700 más.

“La única lógica que encontré en todo esto es que los compradores somos víctimas de un sistema de consignación de precios diferidos, entre lo que te hacen saber en el sector de pesaje y lo que te cobran en la caja, de manera deliberada y alevosa”, expresó el denunciante.

Al formular el reclamo en caja, la única respuesta recibida fue que supuestamente no estaba actualizado el costo por parte del vendedor en el área de fiambrería, trasladando la responsabilidad en otro empleado, sin aplicar ningún tipo de solución.

“Me tuve que resignar a pagar, y lo hice de manera rápida porque atrás de mí había otra gente que me apuraba, esa diferencia de cerca de G. 700 no es demasiada, no va a volver más millonaria a esta empresa ni tampoco a mí, pero cuestiono nada más el hecho de que quieran robarnos de manera tan descarada”, reflexionó en otro momento.

En otro momento, señaló que le ha tocado vivir situaciones similares en ocasiones anteriores, en las que ha dejado pasar las  mismas por considerar que era él mismo que llevaba las sumas mentales de manera deficiente y no la caja del supermercado, hasta que aconteció lo del viernes 1 de febrero.

“A menudo me suele pasar esto, y no le doy mayor importancia, pero me pongo en el lugar de gente con menos capacidad económica, incluso he visto gente a la que por faltarle, G. 500 o G. 1 mil, debía volver a dejar uno o dos productos, porque no podían completar en la caja, pero esto me hace sospechar que es el propio sistema interno del supermercado el que está perjudicando a la gente”, finalizó.

El denunciante, solicitó que este tipo de prácticas también sean verificadas por los órganos de control municipal o ministerial, a través de Defensa del Consumidor, porque no constituiría un caso aislado, sino que, sería una práctica recurrente de comercio desleal aplicada por las empresas de supermercado, en detrimento de la economía de familias ovetenses.

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